Por qué aprender filosofía desde pequeños

Niño leyendo filosofía“¿Por qué las personas se mueren? ¿Dónde van las personas cuando mueren? ¿Los animales piensan? … “¿Quién no ha “sufrido” ese tipo de preguntas de los hijos? Eso es porque dentro de cada niño hay un filósofo en potencia, la cuestión es sacarlo a la luz. El principal motivo por el que es bueno aprender filosofía desde pequeños es para enseñarles a pensar por sí solos y para que saquen sus propias conclusiones.

Con la filosofía aprendemos a pensar, a cuestionar, a sacar conclusiones, a aplicar respuestas críticas a los problemas cotidianos y a vivir de forma reflexiva. Por desgracia, dicha disciplina está cada vez más olvidada en los planes de estudio. Durante mucho tiempo incluso ha estado vetada a los más pequeños.

La filosofía siempre ha estado considerada como una materia demasiado abstracta para los niños. Hasta hace poco se creía que era una materia apta sólo para mentes adultas, plenamente desarrolladas. De hecho, Jean Piaget, conocido por sus estudios sobre la infancia, decía que hasta los 11 o 12 años los niños no eran capaces de desarrollar el pensamiento crítico. Todo esto se ha comprobado que es falso. Es más, según numerosos expertos estudiar filosofía desde pequeños es muy beneficioso.

Por qué aprender filosofía desde pequeños

Seguro que no has sabido contestar a muchos de los por qués de los peques. Eso es algo normal, pero no desesperes y trata de ayudarles no sólo dándoles respuestas sino también haciéndoles preguntas. Para ello, una buena opción es la filosofía. No debemos abarcar grandes conceptos o teorías, sino enseñarles que hay cuestiones en las que no existe una respuesta correcta o errónea.

Lo importante son las competencias que aprenden durante este proceso. Nos referimos a la capacidad de argumentar, a la tolerancia hacia el resto de opiniones, a la adopción de una posición crítica… De este modo, podrá formarse una opinión crítica sin dejarse influir por los demás.

Cómo enseñar filosofía a los niños

Existen muchas maneras para que los más pequeños se inicien en el mundo de la filosofía. Hay que dejarles que se lo cuestionen todo. Una de las mejores maneras para iniciarse en la filosofía es leer mucho. Inculcar el hábito de la lectura es muy importante, incluso en aquellos niños que todavía no han aprendido a leer. Normalmente los cuentos infantiles contienen conflictos sencillos entre los personajes. Podemos analizar estos con los niños y aprovechar para pedirles su opinión.

Otra técnica filosófica es darle la vuelta a una historia para verla desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, leer el cuento de Caperucita contado por el lobo. Desde este punto de vista, por fin, el considerado como malo del cuento, narra su versión de los hechos. En ella, el lobo se presenta a sí mismo como víctima en lugar de como agresor. Ese cuento al revés sirve para plantear a los niños preguntas como ¿por qué crees que la versión del lobo no ha llegado hasta ahora y la de Caperucita sí? o ¿cómo se construye la verdad?

Mantén viva su curiosidad. Los mayores no solo debemos recibir preguntas, también debemos ser nosotros quienes se las hagamos para mantener despierto su interés. Para lograrlo debemos realizar preguntas abiertas que necesiten algo más que un sí o un no.

La filosofía ayuda a razonar mejor a los niñosAlgo muy importante es animarles a dar su opinión y que sepan que ésta es importante. Exponer sus opiniones les ayudará a organizar sus pensamientos. Es básico enseñarles a respetar las opiniones de los demás, que es la base de valores como la tolerancia y el respeto.

Promueve el diálogo y el debate. Eso sí, no se debe confundir el debate con la discusión. El objetivo debe ser que el niño dé su opinión de forma razonada. Según su edad podremos plantear temas de mayor o menor dificultad. Así se generarán procesos de escucha activa y construcción en grupo del conocimiento, mediante la participación y el diálogo en torno al tema seleccionado.

También hay actividades extraescolares para futuros filósofos. Normalmente estas actividades se hacen en grupo. De este modo los niños podrán dialogar y compartir experiencias y opiniones. Un ejemplo, son las clases de teatro. Aquí, el niño tendrá que ponerse en la piel de otra persona y reflexionar sobre sus conflictos.

Según los expertos, debería ser en el colegio donde los niños aprendan a pensar, a preguntarse sobre cuestiones filosóficas y a formar juicios razonables. Los beneficios de filosofar se verán reflejados posteriormente en todas las áreas del conocimiento.

Estimular el pensamiento filosófico en los menores no será complicado. Los niños llegan al mundo con una curiosidad insaciable y una gran capacidad de admirar lo que descubren. Dos cualidades filosóficas. Hay que estimularles, abrirles diferentes formas de contemplar el mundo.

Eso sí, deben ser los propios niños quienes descubran los presupuestos de las ideas y lo que implican. Para ello, es básico que los adultos sean neutrales y dejen a los menores expresarse libremente. Solo hay que vigilar que sean respetuosos con las ideas de los demás.

Resumiendo

El uso de la filosofía exige prestar atención al otro, tiempo para reflexionar, para profundizar. Pero en esta sociedad de la inmediatez, de lo rápido, eso cada vez resulta más difícil. La filosofía fomenta la reflexión y la lógica de tus hijos y contribuye a reforzar sus valores. Con ella, aprenderán a participar activamente en un proyecto común. Podrán ser ciudadanos activos y comprometidos. Para contribuir al bien común, tenemos que poder pensar de manera lúcida y creativa (filosófica). Según los expertos, eso es algo que o se aprende en edad escolar o no se aprende.

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