¿Es bueno que los niños hagan deberes en verano?

¿Es bueno que los niños hagan deberes en verano?El verano es equivalente a vacaciones para los peques. Sin embargo, muchos son obligados a sacrificar su preciado tiempo de ocio para hacer deberes. Es más, muchos padres les buscan actividades para llenar su tiempo de cosas que hacer, pero ¿Es bueno que los niños hagan deberes en verano?

Hoy en día la mayoría de los expertos piensan que es bueno que los niños tengan mucho tiempo libre en vacaciones, para comenzar el próximo curso con energías renovadas. Éstos creen que, igual que los adultos desconectan de la rutina y del trabajo durante el periodo vacacional,  los niños deben disfrutar de sus vacaciones para tener la percepción de “recompensa” por el esfuerzo realizado durante el curso.

Por otro lado, hay una minoría que opina que es bueno que los niños hagan deberes en verano. Así, los niños no pierden el sentido de la responsabilidad ni el hábito del estudio. Las dos posiciones son válidas. Toca a madres y padres elegir la que ellos crean conveniente.

¿Por qué es bueno que los niños hagan deberes en verano?

Es bueno que los niños hagan deberes en verano porque les ayudará a reforzar lo aprendido durante el año escolar. Sin embargo, se debe tener presente la cantidad de actividades a las que van a asistir y las capacidades que tengan. Lo ideal sería que puedan hacer los deberes y también tener tiempo para compartir con familia y amigos.

Sería intersante reforzar alguna materia en la que el alumno esté más flojo. El tiempo que se recomienda cuando son muy pequeños es de 15 minutos diarios; para los que están en primaria es de una hora. Después, las horas irán aumentando según los niños vayan creciendo.Niña jugando al aire libre

Es importantísimo que padres y profesores tengan una buena coordinación y una excelente comunicación para crear un esquema de trabajo. Así, el tiempo invertido en las vacaciones será verdaderamente productivo.

¿Por qué es malo que los niños hagan deberes en el verano?

Cada vez más expertos piensan que no es buena idea poner actividades a los niños en verano. Creen que esto puede producir consecuencias negativas que se harán presentes en el próximo año escolar.

Se ha convertido en algo habitual mandar deberes en verano sin tener en cuenta lo bien o mal que lo hayan hecho durante el curso. Para muchos niños esta es una forma de castigo por no haber alcanzado los resultados deseados en ese curso. Si los cargamos de obligaciones en vacaciones, probablemente el próximo curso no vayan bien en los estudios. Para los niños, daría igual haberlo hecho bien o mal, no podrán disfrutar de sus vacaciones.

Hacer deberes conlleva un tiempo importante en la jornada del niño. De este modo no tendrán tanto contacto con sus amigos y disminuirá su tiempo de ocio. Esta época debería ser destinada al disfrute y no a las obligaciones. Los deberes dan como resultado la desmotivación para estudiar, el aislamiento de los demás y la poca interacción con el resto de la familia.

Según la Organización Mundial de la Salud, en España los niños dedican demasiado tiempo a hacer deberes mientras están en curso escolar. Por eso, avisan sobre las incidencias negativas que esto podría traer, tanto en la salud física como mental, debido a que se les aplica mucha presión diariamente.Niños estudiando la naturaleza

Según la OCDE, Finlandia, uno de los países con los mejores resultados académicos, es de los que menos deberes mandan. Si se mandan deberes durante el curso y en verano, demuestra que el método aplicado en el colegio no es efectivo porque no bastan las horas de clase para que los estudiantes aprendan. Los niños en verano deben descansar física y emocionalmente.

¿Y qué hay de sus derechos?

Los derechos de los niños y las niñas, resaltan en el artículo 31 de la convención internacional de 1989 que éstos tienen derecho al descanso, al esparcimiento y a las actividades recreativas correspondientes a su edad. Tienen también derecho de participar libremente en la vida cultural y social.

Aprovechar el verano para aprender sin estudiar

No debemos entender los deberes de verano como el “típico” cuaderno de rellenar. Estos deben aprovecharse para practicar nuevas actividades que fomenten el aprendizaje no formal e informal. Es decir, viajar, visitar museos, asistir a actos culturales…

Si creemos que los niños deben rellenar los tradicionales cuadernos de ejercicios, podemos entender, por error, que el proceso de aprendizaje tiene lugar sólo en el colegio. No podemos defender el concepto erróneo de que sino seguimos el método enseñanza-aprendizaje, se produce una interrupción en la consolidación o adquisición de nuevos conocimientos en los niños.

Está claro que la escuela es, sobre todo durante la infancia, el principal lugar de aprendizaje. Pero también es una evidencia la labor que ejerce la educación no formal e informal. La educación y, en general, el aprendizaje, afecta a todas las facetas y edades vitales.Niñas y niños estudiando mariposas en la calle

El verano es una buena época para hacer muchas tareas o actividades que no se pueden hacer en el colegio. De ahí, que muchos expertos defiendan una concepción no tradicional del concepto de deberes. El concepto clásico de deberes está cada vez más anticuado. Los niños hacen tareas durante más de dos meses y deben esperar las correcciones de sus profesores, que no siempre reciben. Pedagógicamente no es productivo hacer una tarea de aprendizaje en la que no siempre llega un feedback.

En la nueva manera de llevar el proceso de aprendizaje, el profesor debe de ser el facilitador. Para ello, debe establecer unos objetivos, una dedicación de tiempo diario y un compromiso con el niño. Debe ayudarle a adquirir los hábitos y cualidades de un adulto en cuanto a responsabilidad y capacidad de autogestión personal. Con este método, el alumno será mucho más autónomo que con la manera tradicional.

Propuestas alternativas

Todos los expertos consultados coinciden en que no hacer deberes no significa que no tengan que aprender cosas nuevas. Deben aprender jugando, que es como el ser humano aprende a desarrollarse, a negociar, a asumir normas, turnos, socializarse, seleccionar amigos, desempeñar roles…

Algunas ideas de deberes para el verano

  • Realizar una actividad semanal con la familia y detallarla en un diario. Así, se ejercitarán las habilidades relacionadas con la escritura.
  • Crear un cuaderno de viaje en el que el pequeño proyecte sus vacaciones. Éste debería incluir mapas, fotos, dibujos, etc. De este modo, el niño integrará la capacidad de investigación y de creación con diferentes habilidades más allá de las relacionadas con la escritura.
  • Actividades culturales y de socialización: visitas a museos, conciertos al aire libre, cine en familia, salidas al campo…
  • Compartir momentos con personascon necesidades especiales. Es básico inculcarles desde pequeños el concepto de diversidad y que a su vez conozcan las capacidades/limitaciones que todos podemos tener. Hay que educar para el respeto hacia la diferencia.
  • Lectura diaria de libros adecuados a la edad e intereses del niño, haciéndole partícipe de la selección de los mismos.
  • Actividades relacionadas con la lógica. Para este tipo de tareas los juegos pueden tener un protagonismo importante, en sus diferentes formatos. Juegos de mesa, juegos de ordenador/tablet… Por ejemplo, el ajedrez es fantástico para adquirir determinados conceptos matemáticos.
  • Iniciar o profundizar en idiomas: lecturas, dibujos animados, películas, grupos de conversación o campamentos de verano con inmersión en una lengua.
  • No olvidarnos de la importancia del deporte como actividad estimuladora a nivel cerebral.
  • Tareas que fomenten la creatividad y que la estimulen. Por ejemplo, realizando experimentos en casa.
  • Actividades centradas en educación artística: música, pintura, dibujo…

¿Que piensas tú acerca de este tema?

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