7 precauciones a tener en cuenta cuando vayas con los niños a la playa o la piscina

niños disfrutando en playa y piscinaEn esta época tenemos que aumentar las precauciones con niños en la playa y la piscina. Los pequeños no son conscientes del peligro que conllevan estos lugares. Pueden producirse accidentes pequeños, pero también muy graves. Los aduntoss debemos estar alerta y extremar las precauciones. La mejor forma de disfrutar de un día de playa o piscina es garantizando la seguridad de nuestros hijos.

Las actividades acuáticas son muy atractivas y recomendables para niños de todas las edades. Pero es básico que los niños pequeños las realicen bajo la estrecha vigilancia de un adulto. Aunque el niño sepa nadar esto no garantiza su seguridad en el agua. También hay que tener muy en cuenta los cambios de temperatura y las horas de exposición al sol.Niños jugando peligrosamente en la piscina

El miedo que pueden tener las nuevas mamás de llevar a su bebé a la playa o a la piscina está justificado. Según los expertos un bebé solo necesita 20 cm de agua y un pequeño descuido para que le pueda ocurrir algo irreparable. Además, los ahogamientos siguen siendo la causa principal de muertes accidentales de niños entre 1 y 4 años. Y, el 75% de ahogamientos fatales ocurren en las piscinas residenciales.

7 Precauciones con niños en la playa y la piscina

Procura acudir con niños a playas y piscinas que cuenten con las medidas de seguridad necesarias. Es decir, socorrista, vallas, duchas, delimitaciones de profundidad, etc. Sobre todo en playas, no bañarse fuera de las zonas delimitadas para ello. Estas no se escogen al azar. Respeta los carteles de zonas de prohibición de baño.

1. Hay que proteger a los niños de los rayos solares y de la deshidratación

Es conveniente no ir a la piscina o a la playa en las horas centrales del día. En todo caso hacerlo con la crema protectora bien aplicada. Si van a estar mucho tiempo al sol, hay que poner crema cada dos horas. Cuando salgan del agua buscaremos la sombra de sombrillas, árboles…

Hay que evitar golpes de calor y quemaduras haciendo que usen gorras y camisetas, buscando lugares de sombra y procurando que beban mucha agua. También es bueno entrar a la piscina poco a poco, mojándose primero pies y muñecas, para evitar choques térmicos. El cuerpo recalentado por el sol, al meterse de golpe en el agua fría, puede sufrir una hidrocución, es decir, una parada cardiorrespiratoria.Niña bien protegida del sol mientras se baña en la playa

En cuanto a los bebés, recordad que no les puede dar el sol directo en los  6 primeros meses de vida. Su piel es demasiado fina y vulnerable. A partir de esa edad llevarlo embadurnado de crema solar con el factor más alto y cremas especiales para bebés. No exponerlo entre las 11:00 y las 16,30h. Usar sombrilla, gafas de sol, camisetas anti UVA y buena hidratación.

2. No perder de vista ni un momento al pequeño bañista

Padres y cuidadores debemos vigilar en todo momento a los niños que juegan en el agua. Los menores de cinco años han de tener un adulto siempre cerca. Jamás dejes a un niño sólo en el agua o cerca, ni un momento. Unos segundos y veinte centímetros de profundidad bastan para que se produzca una asfixia por inmersión.

Hasta los 4 años los niños no tienen la suficiente destreza y autonomía de movimientos para aprender a nadar. Antes de esta edad, pueden disfrutar del agua y adquirir confianza con la ayuda de los padres. Por ejemplo, podemos coger al bebé o niño pequeño en nuestros brazos y enseñarle a mover brazos y piernas.Niños jugando en la piscina

Pero ojo, el hecho de saber nadar no garantiza la seguridad de los niños en el agua. Los padres tenemos que ser conscientes de los peligros que existen en el mar o en la piscina. De forma que los niños siempre deben estar supervisados por un adulto que sepa nadar y que, preferentemente, conozca las técnicas de auxilio.

Además hay que estar atentos para evitar, en lo posible, caídas y accidentes, sobre todo en piscinas. Antes de que un niño se tire al agua, el adulto debe conocer la profundidad de la piscina, mar, río… y asegurarse de que no hay obstáculos ni objetos en el fondo con los que pueda dañarse. En ríos, lagos, embalses… es básico comprobar la profundidad todos los días. Esto es porque puede cambiar la profundidad de un día para otro, incluso de la mañana a la tarde.

3. Ayuda en la vigilancia

La zona de baño (mar, piscina…) no es una guardería, y los padres somos los primeros responsables de la seguridad de nuestros hijos. Hay que bañarse con ellos y no perderlos de vista. Si son vacaciones en grupo, los adultos debemos hacernos cargo de dos o tres niños cada uno. Estas personas no deben estar leyendo, usando el móvil o estar distraídas ni un momento.

Es conveniente tener localizado al socorrista para acudir a él ante cualquier emergencia, pero no podemos descargar la responsabilidad de vigilancia en él. El socorrista es un buen factor de seguridad, pero tampoco es infalible y no es tarea de él controlar el comportamiento de todos los niños.

Existen programas acuáticos para bebés y clases de natación para niños a partir de cuatro años. Estos son una buena medida para disminuir el riesgo de asfixia por inmersión, pero no una garantía absoluta. Aunque el niño sepa nadar perfectamente tampoco hay que perderlo de vista. Le puede dar un golpe de calor, un calambre, se puede dar un golpe… Toda prevención es poca.Niña buceando en su propia piscina

Estos programas deben informar sobre los riesgos que pueden presentarse en el agua, así como las estrategias de prevención de accidentes infantiles y la importancia de una estrecha vigilancia por parte de los adultos.

4. Cuidado con la seguridad adicional, ésta no es infalible

Tampoco pensemos que los flotadores o manguitos son buenos cuidadores. Incluso, aunque ya sepan nadar o flotar los pequeños no están exentos de riesgos. Los flotadores, manguitos, tablas… son elementos de seguridad adicional que no sustituyen la vigilancia de un adulto. Más que elementos de seguridad estos ayudan al niño a desenvolverse en el agua sin miedo.

Aunque pueda resultar incómodo, conviene que lleven los manguitos aun fuera del agua, por si cayeran inesperadamente a la misma. No obstante, un niño puede no hundirse en el agua, pero puede tener otros problemas. Además, los flotadores o manguitos pueden romperse y dejar de cumplir su función.Niñas entrando despacio a la piscina

En cualquier caso, si queremos reducir riesgos, conviene que nos aseguremos de que los accesorios de seguridad que usen estén homologados convenientemente. También debemos comprobar que no tienen pinchazos o rotos desde el anterior uso, antes de ponérselos.

5. Mucho cuidado con las piscinas particulares

El acceso a una piscina privada debe estar provisto de una barrera que lo cierre. Y el adulto nunca debe alejarse del borde de la piscina, ni siquiera para coger el teléfono. Cuando el baño acaba, hay que retirar todos los juguetes y objetos flotantes para evitar que los niños sientan la tentación de cogerlos. Incluso en una piscina hinchable, hay que vigilar a los más pequeños.

Si tienes piscina en casa, coloca una cubierta de seguridad cuando nadie la utilice. Estos cobertores deben cumplir con las normas de seguridad. Si no las conoces pregunta a tu proveedor de servicios de piscina. Mantén a los niños lejos de drenajes de piscinas, tuberías u otras aperturas para evitar que queden atrapados. Y algo muy importante, que algún mayor tome clases de resucitación cardiopulmonar (CPR).

6. Educación previa

No podemos esperar que un niño se comporte de manera segura si no sabe cómo hacerlo. Para ellos, la piscina es un lugar de juego más. Nunca es pronto para hablarles sobre lo que esperamos de ellos cerca del agua. Por ello, es importante explicarle al niño el comportamiento que debe tener dentro del agua. De este modo sabrán, antes de llegar, que no deben tirarse desde el bordillo encima de otros, no deben sujetarse de otro niño, no debe tirarse cerca de los escalones…Niñas en la piscina con flotadores homologados

Es decir, debemos hablar con los niños de los peligros del agua, sin que les de miedo pero que le tengan respeto. Educa a los niños para que eviten juegos peligrosos dentro del agua como empujones, aguadillas, etc.

7. Juguetes y juegos seguros

Hemos comentado que flotadores, manguitos y tablas de flotación han de estar homologadas. Lo mismo sucede con otro tipo de accesorios, por ejemplo, juguetes acuáticos e hinchables. Si estos juguetes no están avalados por los controles de seguridad de la Comunidad Europea pueden ser defectuosos y dañar al bañista en vez de beneficiarle.

No siempre hacen falta juguetes para jugar. Muchos juegos son divertidos, pero hay que evitar aquellos que conlleven riesgos. Nos referimos a correr junto a la piscina, saltar junto a otros, empujarse, golpearse, hacerse “ahogadillas”… En los toboganes, hay que ser prudentes, esperar turno, no tirarse si hay alguien abajo…

Especialmente peligrosos son los resbalones en el borde de la piscina, o las inmersiones imprudentes de cabeza que no controlan la distancia al suelo y pueden acabar con traumatismos irreversibles.

Resumiendo

Si sigues estas precauciones con niños en la playa y la piscina, te ahorrarás muchos sustos. Los mayores somos los primeros responsables en educar y hablar con los niños. Tenemos que dejarles claro lo que no deben hacer en este tipo de entornos.Mamá enseñando a nadar a su bebé

Y, a ver si entre todos reducimos esas nefastas noticias que cada año nos llegan sobre accidentes infantiles en piscinas y mares. Para lograrlo, hay que hacer todo lo que esté en nuestras manos.

La piscina y el mar son experiencias muy ricas para el desarrollo del niño. Queremos que siga siendo así, pues tiene mucho que aportarle y aportarnos a todos. Por ello es importante seguir estas precauciones con niños en la playa y la piscina.

¡Disfrutad del verano!

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